La reparación también empieza cuando se escucha, se reconoce el daño y se
decide actuar.

Bajo esa premisa, Fondetec llevó a cabo el proyecto sectorial “Manos al
Servicio Comunitario – Prácticas Restaurativas”
, una iniciativa liderada por el
área de Justicia Restaurativa del Equipo JEP que reunió a 65 comparecientes
de Bogotá y Medellín
en un proceso orientado a fortalecer la responsabilidad, la
verdad y el compromiso de no repetición. Además, el proyecto incluyó
componentes formativos y prácticos.

No fue solo un ejercicio de formación. Fue una ruta construida para preparar,
sensibilizar y llevar al territorio una práctica restaurativa con sentido real. El
proyecto vinculó a 22 comparecientes del grupo Bogotá y 43 del grupo Medellín,
e incluyó 65 encuestas de georreferenciación y entrevistas individuales, además
de cuatro jornadas intensivas de formación desarrolladas entre julio y agosto de
2025.

Ese recorrido tuvo su momento más significativo el 6 de diciembre de 2025,
cuando el proyecto llegó al barrio Blanquizal, en la Comuna 13 de Medellín,
territorio sujeto de reparación colectiva. Allí se desarrolló el encuentro restaurativo
final, precedido por un proceso de alistamiento psicojurídico para los
comparecientes y por un espacio de memoria prospectiva con la comunidad.

Pero el impacto no se quedó en la conversación. Como acción reparadora previa
al encuentro, los comparecientes adecuaron y embellecieron la sede social del
Mirador de Calasanz
, recuperando un espacio simbólicamente afectado durante
el conflicto. Ese gesto convirtió la reflexión en una presencia concreta sobre el
territorio y le dio al proceso una dimensión visible, humana y transformadora.

Durante la jornada, comparecientes y comunidad dialogaron sobre el daño
ampliado, la responsabilidad y el compromiso de no repetición, en un ejercicio
que permitió llevar la justicia restaurativa más allá del discurso y situarla en una
experiencia de encuentro, escucha y reconstrucción.

El proyecto reportó comparecientes mejor preparados para una comparecencia
dialógica y reparadora, avances significativos en el reconocimiento de
responsabilidad y en la comprensión del daño colectivo, así como una comunidad
fortalecida en su memoria, su dignidad y la reconstrucción del tejido social.