Detrás de cada compareciente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), todavía hay muchas historias por contar. Una de ellas viene de la mano de un proyecto liderado por el área de Justicia Restaurativa del Equipo JEP de Fondetec.

El pasado 20 de enero, antes de que el sol terminara de salir sobre Bogotá, un grupo de personas se encontraba reunido en el Cementerio del Sur de Bogotá, conocido como Matatigres, dispuesto a dar un paso más para iniciar un nuevo comienzo.

Durante cuatro mañanas consecutivas, comparecientes ante la JEP se dieron cita en este lugar, llevando consigo baldes, escobas y brochas, junto con el peso de la historia que allí reposa.

Entre galerías marcadas por el abandono y bóvedas cubiertas por el paso del tiempo, comenzaron a planear y ejecutar cada detalle de una acción orientada a la recuperación del sentido y la dignidad del espacio. Cada jornada de trabajo, cada pared restaurada y cada jardín recuperado representaron un paso más hacia la construcción de un nuevo comienzo.

Así como ellos defendieron al país en contextos complejos a lo largo del territorio nacional, Fondetec, Fondo de Defensa Técnica y Especializada de los Miembros de la Fuerza Pública del Ministerio de Defensa Nacional, orienta su gestión diaria a representarlos de manera integral y a contribuir a su bienestar. De esta convicción nace el proyecto restaurativo “Manos que aportan verdad”, una iniciativa orientada a la recuperación, dignificación y resignificación del Cementerio del Sur como espacio de memoria, reconciliación y reparación simbólica.

El Cementerio de Matatigres es un lugar de especial relevancia histórica y humanitaria. Allí reposan víctimas del conflicto armado, cuerpos no identificados y numerosas historias interrumpidas. Por esta razón, ha sido identificado por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) como un punto estratégico para su labor humanitaria, en articulación con organizaciones de derechos humanos. Su estado de deterioro —evidenciado en el abandono de galerías, la acumulación de residuos y el desgaste de la infraestructura— hacía aún más urgente una intervención restaurativa.

En este contexto, la labor adelantada por los comparecientes adquiere un alto valor simbólico y comunitario, al contribuir a la dignificación de la memoria de las víctimas y al fortalecimiento de los mensajes de respeto y solidaridad hacia la comunidad. Manos que un día hicieron parte del conflicto aportaron hoy su trabajo y compromiso en labores de restauración y embellecimiento.

Varios comparecientes de la Fuerza Pública decidieron ir más allá de lo exigido. Algunos de ellos, aun habiendo cumplido su sanción, se comprometieron de manera voluntaria con la iniciativa. Lideraron el proceso, realizaron las compras, adelantaron gestiones administrativas, organizaron turnos y coordinaron las tareas. Otros participaron tras extensas jornadas laborales o desplazándose desde distintas regiones del país, con la convicción de aportar a un nuevo inicio.

Las actividades se desarrollaron en jornadas de ocho (8) horas durante cuatro (4) días consecutivos (del 20 al 23 de enero), bajo lineamientos de seguridad y con acompañamiento institucional. Se realizaron labores de restauración de galerías, embellecimiento de espacios y recuperación de jardines que requerían mantenimiento urgente. Todo el proceso fue liderado por los comparecientes, con el acompañamiento de Fondetec del Ministerio de Defensa Nacional.

El día de la entrega de la intervención se contó con la participación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Alcaldía de Bogotá, quienes realizaron un recorrido por el Cementerio del Sur para conocer de primera mano las acciones desarrolladas y su impacto en el entorno. Este espacio no solo permitió constatar los resultados, sino reconocer colectivamente el compromiso y alcance de la iniciativa.

Como cierre de la jornada, el sacerdote que oficia misa de manera permanente en el lugar celebró una eucaristía. Entre galerías restauradas y jardines recuperados, la ceremonia se convirtió en un acto de recogimiento y respeto, orientado a honrar la memoria de quienes allí reposan.

La iniciativa “Manos que aportan verdad” generó un impacto positivo en la comunidad, en el personal que desarrolla labores cotidianas en el cementerio y en los propios comparecientes, reafirmando que las acciones restaurativas constituyen un camino efectivo para la reconciliación, la dignificación de las víctimas y la construcción de garantías de no repetición.

La comunidad fue testigo de que la reconciliación comienza con palabras y se materializa en acciones   concretas   y   manos   dispuestas   a   reparar.